La tortuga y el superaprendizaje



tortuga

Cuando compró la tortuga, ella estaba en el instituto. Creía en las técnicas de superaprendizaje, por lo que dormía siempre con grabaciones sonoras de clases de todas las Ciencias y Artes. Ella pensaba que algo más le aportaria, además de todas las horas que dedicaba a estudiar durante el día. Cuando estaba harta, miraba a la tortuga y le acariciaba el caparazón. La mimaba todo lo que podía. Y le hablaba.

Un día le preguntó cual era la solución a una ecuación muy compleja, se rió de su patetismo al preguntar esto a una tortuga, y decidió dar una vuelta. Para cuando regresó la tortuga habia sacado las piedras de su piscina y había dibujado la solución sobre la alfombra con ellas. Juana, tras recuperarse del shock momentaneo, grabó un video con su tortuga respondiendo preguntas de todo tipo y lo subió a YouTube. Pronto los seguidores de la tortuga le pidieron que la dejata escribir, y de ahí al récord de ventas de libros de bolsillo, fue sólo cuestión de tiempo.

La tortuga le dijo a Juana que espiraba a hacer algo por las personas y los seres del país, y tras escuchar más de 200 horas de clases de dicción, se metió en política. Pronto la aceptaron en un partido populista que quería ganarse para Si mismo la publicidad que la tortuga generaba. Parte de su discurso a favor de cuidar el mar, emocionaba a los ecologistas y a las nuevas generaciones. El efecto galapago, como lo bautirazon en la prensa caló, y en las elecciones salieron elegidos.

Cuando llegó el momento de la comida de celebración, preguntó a sus compañeros donde irían a comer para celebrarlo, y que por favor avisaran a Juana. Sus compañeros dijeron que lo celebraban en la propia sede íntimamente como estaban. Y que el plato de celebración era especial: tortuga asada en su caparazón. Antes de morir en el horno, pidió una última voluntad, que todos cogieran salmonela comiendola, que es muy habitual entre las tortugas.

Los del partido se miraron y al final no la tocaron por miedo a la salmonela. Pero a partir de ahí la tortuga supo que su mundo era muy salvaje. Y por culpa del estress, decidió comprar una mascota para si misma. La totuga presidente se evadia mirando a un periquito y cuidandolo. Le hablaba de los otros políticos. Esos si, eran auténticos animales.

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Categorías:pensamiento

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